Inteligencia cristalizada: ¿Es la vejez un periodo de decadencia intelectual?
Habitualmente asociamos la palabra vejez a un estado de decadencia, de degeneración tanto a nivel psíquico como psicológico. Esto no es del todo cierto, puesto que aunque resulta innegable que a nivel físico la persona va sufriendo un desgaste progresivo con el paso del tiempo, no ocurre así con su inteligencia: Si la persona trabaja su mente de manera adecuada y habitual, no sólo podemos afirmar que esta no sufre un declive, sino que además esta mejora con los años.
Así pues, los psicólogos diferencian dos tipos de inteligencia:
Por un lado está la inteligencia fluida, basada en el razonamiento lógico, la velocidad a la que nuestro cerebro asimila información, o la capacidad para adaptarnos a nuevos contextos. Este tipo de inteligencia alcanza su punto álgido durante la adolescencia y está intrínsecamente ligada al desarrollo de conexiones sinápticas.
Por otro lado se encuentra la inteligencia cristalizada, que está directamente relacionada con el aprendizaje cultural, es decir, es aquella que hace uso de las destrezas, habilidades y conocimientos adquiridos por el individuo a lo largo de su vida para asimilar nuevos conceptos o ideas. Por lo tanto, podemos definir la inteligencia cristalizada como una mejora potencial y continua de la inteligencia fluida. Conforme la persona sepa asimilar e interiorizar las experiencias de la vida, mayor desarrollada tendrá la inteligencia cristalizada.
Una vez definido el concepto de inteligencia cristalizada, y aclarado que el punto máximo de desarrollo de éste es cuando mayor cantidad de conocimientos, experiencias y habilidades haya interiorizado la persona, sólo queda realizar una progresión lógica del desarrollo cognitivo de cada uno:
Resulta obvio que una persona de 40 años ha vivido más experiencias que cuando ésta tenía 20, y más aún cuando cumpla los 60. Por lo tanto, reunirá más conocimientos y habilidades que en su juventud y, por lo tanto, su inteligencia cristalizada estará más desarrollada, por lo que observará la realidad desde una perspectiva más madura e íntegra.
Por otro lado, para que éste proceso teng lugar de esta manera y no de la contraria, es muy importante, y sobre todo con el paso de los años, que se ejercite la mente de manera habitual, ya que el cerebro, como el resto de partes del cuerpo, si no se estimula pierde funcionalidad.
Para finalizar, podemos concluir con que por medio de un análisis psicológico de lo que supone la inteligencia, somos capaces no sólo de desmitificar y tirar por tierra la idea de que la vejez es una etapa de decadencia intelectual, sino que también podemos demostrar la teoría opuesta:
Conforme más mayores nos hacemos, más sabios nos hacemos.
Así pues, los psicólogos diferencian dos tipos de inteligencia:
Por un lado está la inteligencia fluida, basada en el razonamiento lógico, la velocidad a la que nuestro cerebro asimila información, o la capacidad para adaptarnos a nuevos contextos. Este tipo de inteligencia alcanza su punto álgido durante la adolescencia y está intrínsecamente ligada al desarrollo de conexiones sinápticas.
Por otro lado se encuentra la inteligencia cristalizada, que está directamente relacionada con el aprendizaje cultural, es decir, es aquella que hace uso de las destrezas, habilidades y conocimientos adquiridos por el individuo a lo largo de su vida para asimilar nuevos conceptos o ideas. Por lo tanto, podemos definir la inteligencia cristalizada como una mejora potencial y continua de la inteligencia fluida. Conforme la persona sepa asimilar e interiorizar las experiencias de la vida, mayor desarrollada tendrá la inteligencia cristalizada.
Una vez definido el concepto de inteligencia cristalizada, y aclarado que el punto máximo de desarrollo de éste es cuando mayor cantidad de conocimientos, experiencias y habilidades haya interiorizado la persona, sólo queda realizar una progresión lógica del desarrollo cognitivo de cada uno:
Resulta obvio que una persona de 40 años ha vivido más experiencias que cuando ésta tenía 20, y más aún cuando cumpla los 60. Por lo tanto, reunirá más conocimientos y habilidades que en su juventud y, por lo tanto, su inteligencia cristalizada estará más desarrollada, por lo que observará la realidad desde una perspectiva más madura e íntegra.
Por otro lado, para que éste proceso teng lugar de esta manera y no de la contraria, es muy importante, y sobre todo con el paso de los años, que se ejercite la mente de manera habitual, ya que el cerebro, como el resto de partes del cuerpo, si no se estimula pierde funcionalidad.
Para finalizar, podemos concluir con que por medio de un análisis psicológico de lo que supone la inteligencia, somos capaces no sólo de desmitificar y tirar por tierra la idea de que la vejez es una etapa de decadencia intelectual, sino que también podemos demostrar la teoría opuesta:
Conforme más mayores nos hacemos, más sabios nos hacemos.